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Principios fundamentales de la construcción sustentable

El término de construcción sostenible se utiliza generalmente para describir un proceso que comienza mucho antes de la construcción, en las etapas de planificación y diseño. Además, continúa después de que el equipo de construcción abandonó el sitio. Según un artículo de Daniela Lazovska, existen una serie de principios que rigen la construcción sustentable. Así, comienza por exponer los objetivos principales del diseño sostenible: reducir o evitar el agotamiento de los recursos críticos como la energía, el agua, la tierra y las materias primas; prevenir la degradación ambiental causada por instalaciones e infraestructuras; y crear entornos construidos que sean “habitables, cómodos, seguros y productivos”.

 

Según Lazovska, “los edificios usan recursos, generan desechos, emiten emisiones atmosféricas potencialmente dañinas y cambian fundamentalmente la función de la tierra y la capacidad de esa tierra para absorber y capturar agua en el suelo”. Así, los propietarios, diseñadores y constructores se enfrentan a grandes desafíos para satisfacer las demandas de instalaciones nuevas y minimizar los impactos negativos a nivel social, medioambiental y económico. Pese a que la definición de diseño sustentable de edificios evoluciona con el tiempo, hay seis principios fundamentales de la construcción sustentable que aún persisten. Por una parte, destaca la optimización del potencial del sitio. Los edificios sostenibles comienzan con la selección adecuada del sitio, por lo que la ubicación de un edificio afecta a diversos factores ambientales y otros factores como la seguridad, el acceso, el consumo de energía y la energía consumida.

 

Como segundo principio, habla sobre la optimización del uso de la energía: los edificios usan el 36% del consumo anual de energía en Estados Unidos y el 65% de la demanda de electricidad. Además, según EPA, los edificios representan el 30% del dióxido de carbono total, el 49% del dióxido de azufre y el 25% de los óxidos de nitrógeno emitidos en los Estados Unidos. Así, durante el diseño y desarrollo de un edificio, es necesario aplicar un enfoque integral e integrado para: reducir la demanda de calefacción, refrigeración e iluminación; especificar sistemas HVAC e iluminación eficientes que consideren las condiciones de carga parcial; y utilizar fuentes de energía renovables, dimensionadas para la reducción de cargas en el edificio.

 

En tercer lugar, Lazovska indica la necesidad de proteger y conservar el agua. En muchas partes de Estados Unidos, el agua dulce es un recurso cada vez más escaso. “Dado que la construcción cambia fundamentalmente la función ecológica e hidrológica de las tierras no construidas, un edificio sostenible debe tratar de minimizar la cobertura impermeable creada a través de prácticas que pueden reducir esos impactos al usar agua de manera eficiente y reutilizar o reciclar agua para uso en el sitio”.

 

Por otro lado, es importante optimizar el espacio de construcción y el uso de materiales. Dentro del sector federal se estima que los gastos de agua y alcantarillado se ejecutan entre 500 y 1.000 millones de dólares anuales. Así, reducir el consumo de agua y la protección de su calidad son objetivos clave del diseño sostenible. Los propietarios de las instalaciones y los desarrolladores deben tratar de: usar el agua de manera eficiente a través de diferentes acciones como eliminación de fugas, torres de enfriamiento de conservación de agua o accesorios de alta eficiencia; mejorar la calidad del agua; recuperar las aguas residuales y aguas residuales para uso en el sitio; establecer centros de tratamiento y reciclaje de desechos; y utilizar insumos amigables con el ambiente.

 

El quinto principio se refiere a la mejora de la calidad ambiental interior (IEQ). “La composición de los materiales utilizados en un edificio es un factor importante en el impacto ambiental de su ciclo de vida”. Por ello, las instalaciones federales deben liderar el uso de materiales y procesos más ecológicos, además de tener una perspectiva integral e integrada y tratar de: recuperar y utilizar instalaciones, productos y equipos existentes; reducir el uso general del material a través de la optimización del tamaño y el módulo del edificio; y maximizar el contenido reciclado cuando se usan nuevos materiales.

 

El último de los principios de los que habla Daniela Lazovska es la optimización de las prácticas operativas y de mantenimiento. “No importa qué tan sostenible haya sido un edificio en su diseño y construcción, sólo puede permanecer así si se opera de manera responsable y se mantiene de forma adecuada”. A lo largo del ciclo de vida de un edificio, las operaciones y las prácticas de mantenimiento deben: entrenar a los ocupantes de edificios, gerentes de instalaciones y personal de mantenimiento en principios y métodos de diseño sostenible; usar monitores y controles automáticos; y reducir los desechos a través de la reducción de la fuente, la reutilización, el reciclaje y el compostaje.

 

Séptimo principio: áridos reciclados de RCD

 

Un principio que no se menciona en el artículo es la necesidad del sometimiento de todo el material procedente de construcción a un reciclado previo a su reutilización en obra o a su retorno al mercado, en forma de áridos reciclados de RCD. Según la Guía Española de Áridos Reciclados (GEAR), los residuos de construcción y demolición constituyen uno de los flujos de residuos más importantes de Europa, por “su elevada tasa de producción per cápita y por la viabilidad técnica y económica de su reciclaje”.

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